Verdaderamente este era Hijo de Dios!

Tony Fidalgo

«El centurión, que estaba enfrente, al ver cómo había expirado, dijo:
Verdaderamente este hombre era Hijo de Dios»
Damos comienzo a la Semana santa, ojalá podamos, a luz de las celebraciones, acompañar nuestras vidas en un proceso de iluminación y de posibles transformaciones, y que no nos quedemos en meras formalidades rituales y costumbristas. Celebramos la vida entregada de Jesús por amor, experimentando ante todo la incomprensión y el abandono de la mayoría de aquel momento y de muchos/as a lo largo de la historia. Solo el Buen Dios Padre/Madre y algunos/as pocos/as se abrirán y lo reconocerán en su más honda identidad. En este sentido, estos son días para descubrir nuestra propia identidad cristiana, quiénes somos y cómo queremos vivir nuestra existencia, entre rechazos, abandonos y algunas aceptaciones de nosotros/as mismos/as y de nuestras elecciones evangélicas.
Ayer como hoy, se pasa de las aclamaciones festivas a las crucifixiones más inicuas. Celebrar estos escándalos, no es solo para constatar las crueldades de la realidad, ni muchos menos para habituarse a ellas, es para aprender a superarlas atravesándolas y venciéndolas desde dentro, como lo ha hecho el mismo Jesús. Contemplamos un Jesús que no se retira, que no abandona, aunque es abandonado, más bien profundiza la entrega, extiende sus brazos atrapados por la muerte y los abre para acoger con amor y perdón dejando ver quién es en verdad, para aquellas personas que en verdad le quieran reconocer. Abre espacio a la libertad liberada en medio de libertades esclavizadas por el rechazo, el odio y las opciones interesadas y malsanas, que ayer como hoy, solo producen muerte, abandono y exclusión.
Esperemos que estas celebraciones nos ayuden a madurar nuestras entregas, animándonos a mayores aperturas y compromisos, para liberar la vida superando esclavitudes. No estamos aquí para acompañar a Jesús, sino para dejarnos acompañar por él, dejarnos interpelar por su entrega y por la realidad que, ayer como hoy, nos desafía a verificar el evangelio no solo con meras palabras, sino con vidas en verdad transformadas. Así como Jesús se despojó, para poder incluir y salvar amando tanta realidad empecatada, así nosotros/as en esta semana debemos dar lugar al despojo para celebrar la vida liberada y renacida. Que así sea. Muy buena Semana santa, San Romero nos ilumine y acompañe con su testimonio de entrega solidaria y martirial, cariños y bendiciones. P. Tony C.Ss.R. 24-03-2024

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