Es muy interesante como después de escuchar la voz que salía de la nube: “Este es mi Hijo, a quien yo quiero, escúchenlo” ya todo desaparece sólo quedan Jesús y los dos discípulos. Ya han desaparecido las ropas blanquecinas, también Moisés y Elías, incluso la voz ya cesó! Ese pequeño espacio de silencio entre la voz y la desaparición de todo lo manifestado nos refleja la dirección unívoca hacia donde Dios quiere que miremos, caminemos y en donde estemos.
Esta dirección no es otra que en compañía de Jesús y de nadie más. Todas esas revelaciones lo blanquecino, el cumplimiento de la ley y la profecía y la invitación imperativa de escuchar es para todo creyente saber con certeza que Jesús es el camino o norma de vida a seguir!
Este es mi Hijo, indicándonos que no es el Jesús que queremos fabricar a nuestros antojos o a nuestras necesidades, no, es el Hijo de Dios.
A quien quiero ( el amado), se nos invita a ser como Jesús con sus actitudes y compasión fraterna por el otro y así poder experimentar ese amor del Padre.
Escúchenlo, invitación de no cambiar la voz, enseñanzas y doctrina de Jesús por ninguna otra. No quitar nuestro oído al hablar de Jesús.
Bendecido fin de semana!
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